Continuamos instalados en Puyo, la puerta a la selva amazónica y las opciones de excursiones son múltiples. Sin mucha reflexión previa optamos por una incursión a la cascada Hola Vida. Debemos aproximarnos en taxi puesto que el único bus de la mañana pasa a las 6 a.m. Sin duda la vida aquí transcurre de sol a sol, todo el mundo se activa muy muy temprano y a partir de las 19h las calles oscuras se vuelven desérticas. El trayecto en coche se hace eterno. El conductor no encuetra el desvío donde empieza el camino a la cascada y Jana se desespera, con cada nueva curva, nuevo mareo. Cae un diluvio espectacular pero el taxista nos anima a seguir adelante: “aquí el tiempo es así, seguro que se arregla”.
Cuando por fin bajamos del auto, el sol brilla imponente y en el cielo azul no hay rastro alguno de la tormenta. El canto de las cigarras confirma el pronóstico de calor y buen tiempo.
Tomamos una pequeña senda que se adentra en la selva y nos enamoramos del paisaje al instante.
La vegetación es exhuberante. En el sotobosque tupido infinidad de plantas pelean por conseguir algunos rayos de sol. Los helechos se vuelves gigantes y algunas especies más espaviladas colonizan las ramas de los árboles. Cada árbol constituye un ecosistema en si mismo con decenas de diferentes especies de animales y vegetales. Las lianas y las raices cuelgan cual garlandas. Empezamos a reconocer algunos frutos de la selva que ya provamos en nuestra visita a la comunidad sápara Itia.
Oímos el remor del salto de agua antes incluso de verlo y quedamos boquiabiertos al contemplar la espectacular caida de agua en medio del frondoso verde.
Ante nuestro asomo comprobamos que el agua no está tan gélida como temíamos y tras unos primeros segundos de impás disfrutamos del impacto de las salpicadas de agua en nuestra espalda.
El baño termina con el frío de las niñas y unas gotas de agua que amenazan nuevas lluvias. Volvemos por el mismo sendero y continuamos por la carretera hasta un parador que ofrece almuerzo a base de maito. Probamos, por fin, uno de los platos más típicos de la zona: pescado con yuca envueltos en una hoja y cocidos a la brasa. En nuestro caso iba acompañado de ensalda y patacones. Sabroso, rico y sano.
No todos los días tenemos la oportunidad de cumplir un sueño de hace veinte años. Les cuento a mis hijas que siempre soñé con viajar a la selva. Durante muchos años mi habitación de adolescente estuvo decorada con pósters de frondosos bosques, insectos y primates. En medio de la pared había pintado una gran canoa descendiendo por el Amazonas.
Mientras comemos vemos pasar un coche con una canoa de madera a bordo. No tenemos ni prisa ni otros planes, el sol abrasa de nuevo y la oportunidad surge aquí y ahora. El precio es muy asequible y no nos cuesta decidirnos: descendemos en canoa por el río Puyo. El río Puyo se une más adelante al Pastaza, el Pastaza al Marañón y este último tributa al Amazonas. Yo no llegaré tan lejos, pero el agua que nos ha transportado sí lo hará.

Jana feliz en los primeros momentos. Cuando el cauce se vuelve rápido el temor a caer y las generosas salpicadas de agua le hacen tensar la cara. Mientras Bruna grita “más rápido conductor, más rápido”
Después de unos cuantos rápidos, la canoa nos deja junto a la comunidad kichwa Kotococha. Nos acercamos a visitarla y nos invitan a entrar a una de la casas habilitadas para la venta de artesanía. La actividad en el poblado es aparentemente poca. A pesar de ello vemos preparados diferentes espacios para recrear el folclore autóctono. Imaginamos que son atractivos turísticos que se ofrecen a las visitas de los tours organizados. Hoy no es el caso.
Nos sorprende la cantidad de adolescentes cargando a sus propios hijos. También contrasta con el paisaje la radio a todo volumen emitiendo música disco latina.
El regreso a casa lo hacemos en el único bus de la tarde. Quien me iba a contar, hace veinte años, que cuando por fin fuera a la selva lo haría tan bien acompañada. ![]()

"Hola Vida" por Sin piedras en los bolsillos (familia Bosch-Pérez) se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.























Quina passada!quantes experiències espectaculars!! Una forta abraçada als quatre
Sílvia, que bé que hagis pogut viure aquest somni! I, com tu dius, tan ben acompanyada. Les fotos de la selva són molt xules i la cascada espectacular!
Aprofiteu, aprofiteu!