En un viaje como éste lo importante es el camino. Pero pasa que el camino va desvelando lugares y personas, algunos por sorpresa, otros esperados, y aún otros soñados desde hace meses, sinó años.
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Una piedra en el camino
Los niños no saben estarse quietos. Están continuamente probando su sentido del equilibrio, cambiando de postura para ver mejor o apoyándose en cualquier sitio para llegar más alto. Y de vez en cuando se caen.

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Hola Vida
Continuamos instalados en Puyo, la puerta a la selva amazónica y las opciones de excursiones son múltiples. Sin mucha reflexión previa optamos por una incursión a la cascada Hola Vida. Debemos aproximarnos en taxi puesto que el único bus de la mañana pasa a las 6 a.m. Sin duda la vida aquí transcurre de sol a sol, todo el mundo se activa muy muy temprano y a partir de las 19h las calles oscuras se vuelven desérticas. El trayecto en coche se hace eterno. El conductor no encuetra el desvío donde empieza el camino a la cascada y Jana se desespera, con cada nueva curva, nuevo mareo. Cae un diluvio espectacular pero el taxista nos anima a seguir adelante: “aquí el tiempo es así, seguro que se arregla”.
Cuando por fin bajamos del auto, el sol brilla imponente y en el cielo azul no hay rastro alguno de la tormenta. El canto de las cigarras confirma el pronóstico de calor y buen tiempo.
Tomamos una pequeña senda que se adentra en la selva y nos enamoramos del paisaje al instante.

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Puyo, la puerta a la selva amazónica
A unos setenta minutos de curvas de Baños está Puyo, capital de la provincia de Pastaza, en el Oriente ecuatoriano, donde empieza la selva. Puyo viene de “phuyu”, que significa “nube” en kichwa (así dicen y escriben “quechua” aquí). La sierra queda lejos y el cielo es inmenso y siempre lleno de nubes. Aquí diluvia y a los 10 minutos sale un sol abrasador que convierte la ciudad en un concierto de cigarras. Las aceras están invadidas de musgos y plantas. En los jardines hay plataneros y árboles de guabas y a quien se despista un poco le crecen lianas. Las casas, como en todo el Perú y Ecuador, parecen a medio construir, con columnas de hormigón armado sobresaliendo de los terrados, no sabemos si como previsión de una ampliación futura o como exceso de confianza en los planes iniciales.



